Pues aquí os traigo otra recetilla de pan con masa madre. La versión de barra de pan de hace unas semanas fue muy “a mi manera” y haciendo un poquito de trampa para tener un pan listo en un período de tiempo bastante reducido. Hoy voy a ser un poco más “correcta” y os voy a explicar cómo poder ajustar los tiempos de reposo a nuestros horarios dejando fermentar la masa en la nevera.
Hay dos opciones para el fermento en la nevera: la primera opción es preparar la masa, hacer la primera fermentación larga en la nevera, luego formar el pan y una segunda fermentación corta antes de hornear. La segunda opción consiste en preparar la masa, hacer una primera fermentación corta, luego formar el pan y dar la segunda fermentación larga en la nevera.
Yo me he decantado por la primera opción por motivos de espacio en el frigorífico. Si el pan aún no está formado me resulta más sencillo guardar la masa dentro de un recipiente con tapadera y guardarlo en la nevera. Si se guarda en el frigorífico ya formado… o se tiene un banetón y hueco suficiente para que no le caiga nada encima al pan (por accidente)… o es muy difícil que la pobre masa salga viva del frigorífico.
El resultado suele ser bastante bueno, aunque algún día probaré la segunda opción y os contaré mi experiencia.
Mi dificultad sigue siendo que mi horno es demasiado pequeño y se crea corteza demasiado rápido, de modo que el pan no puede expandirse bien por los cortes. En esta ocasión tuve que abrir el horno apenas 5 minutos después de meter el pan y volver a repasar el corte central para que pudiese abrir por ahí. Menos mal que lo hice rápido y a tiempo, si no el pan se habría abierto y rompería por donde pudiese… Aún así, estoy muy contenta con mi pan y a todos en casa les gustó mucho.
Hay dos opciones para el fermento en la nevera: la primera opción es preparar la masa, hacer la primera fermentación larga en la nevera, luego formar el pan y una segunda fermentación corta antes de hornear. La segunda opción consiste en preparar la masa, hacer una primera fermentación corta, luego formar el pan y dar la segunda fermentación larga en la nevera.
Yo me he decantado por la primera opción por motivos de espacio en el frigorífico. Si el pan aún no está formado me resulta más sencillo guardar la masa dentro de un recipiente con tapadera y guardarlo en la nevera. Si se guarda en el frigorífico ya formado… o se tiene un banetón y hueco suficiente para que no le caiga nada encima al pan (por accidente)… o es muy difícil que la pobre masa salga viva del frigorífico.
El resultado suele ser bastante bueno, aunque algún día probaré la segunda opción y os contaré mi experiencia.
Mi dificultad sigue siendo que mi horno es demasiado pequeño y se crea corteza demasiado rápido, de modo que el pan no puede expandirse bien por los cortes. En esta ocasión tuve que abrir el horno apenas 5 minutos después de meter el pan y volver a repasar el corte central para que pudiese abrir por ahí. Menos mal que lo hice rápido y a tiempo, si no el pan se habría abierto y rompería por donde pudiese… Aún así, estoy muy contenta con mi pan y a todos en casa les gustó mucho.









