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viernes, 24 de abril de 2015

Croquetas de carne y queso

Croquetas-queso-01

Hoy traigo una receta de croquetas de carne y queso. Sin embargo, tengo que avisar que no soy nada aficionada a las frituras y es un tanto curioso que sea ésta la primera receta salada que incluya en el blog.

Mi madre siempre ha hecho croquetas de diferentes tipos: de jamón, de carne, de pescado, de gambas… y le salen muy buenas, aunque yo siempre las he evitado si había otra opción para comer. No fue hasta hace un par de meses que descubrí esta receta de manos de la madre de una amiga mía, Isa. De más pequeña siempre he sido un poco ratona, me encantaban los quesos, así que supongo que por esa razón estas croquetas me han enamorado, por su textura suave y la combinación de carne y queso.

Sólo he podido poner a prueba la receta en dos o tres ocasiones y tengo que decir que el primer intento, a pesar de seguir los pasos de la receta tan fielmente como pude, fue bueno de sabor pero un poco desastre en la ejecución. Después de eso he recurrido al dicho “cada maestrillo tiene su librillo” y he optado por adaptar a mi propio estilo la receta de Mamá Isabel. En realidad, la explicación es muy sencilla… estoy acostumbrada a la forma en que mi madre ha hecho siempre la bechamel y me siento más cómoda con ciertos pasos en la ejecución de la misma. Como resultado, este último intento ha sido más que satisfactorio; no he tenido ningún percance con la masa, las croquetas se han frito perfectamente y de sabor están espectaculares.

Os pongo mi adaptación a la receta.

Croquetas de carne y queso

Ingredientes:

  • ½ kg carne picada cerdo
  • 140 gr queso roquefort
  • 175-200 gr queso semicurado
  • 1 cebolla
  • 4 cdas Harina (bien colmadas)
  • ½ l Leche aproximadamente
  • Aceite girasol para freir

Elaboración:

En primer lugar se corta la cebolla muy bien picadita. Se pone un poco de aceite en una sartén y se fríe la cebolla a fuego medio con un poco de sal.

Mientras la cebolla se va haciendo preparamos la carne y los quesos. (La carne ya la compro picada, y los quesos los compro en cuña, de esas que vienen envasadas. Los pesos que he indicado en ingredientes son aproximados, pues dependiendo de la marca, puede que varíe levemente la cantidad de queso de las porciones) Se corta el queso en dados pequeños para que luego se fundan con más rapidez.

Cuando la cebolla ya esté lista se añade la carne. Se remueve de vez en cuando hasta que esté bien hecha, es decir, hasta que pierda el color rosa típico de la carne cruda. En ese momento se añaden los quesos troceados.

Cuando se obtenga una mezcla homogénea, con los quesos perfectamente fundidos se empieza a hacer la bechamel. Se echan las 4 cucharadas de harina bien colmadas y se mezcla un poco con el resto de ingredientes. A medida que se vaya espesando la masa vamos echando poco a poco la leche, sin dejar de remover, hasta conseguir la textura deseada. No es conveniente que la masa quede demasiado espesa para que luego al enfriarse no esté muy dura y luego resulte demasiado densa al paladar. Por lo tanto, lo ideal es tener una bechamel espesa, es decir, estamos en ese punto cuando se despega de las paredes de la sartén.

Como habréis visto no estoy dando una cantidad exacta de leche, sino que se va añadiendo la cantidad necesaria hasta obtener la masa con la textura adecuada.

Ahora viene un paso opcional. A mí no me gusta notar los trocitos de carne, así que le paso la batidora cuando la bechamel aún está caliente. Si a ti no te importa notar los trocitos de carne, o incluso puede que lo prefieras así, te saltas este paso.

Se echa la bechamel en un recipiente poco hondo, para que se enfríe de forma más o menos homogénea y se deja reposar. Por costumbre (es lo que he visto hacer siempre a mi madre), la he dejado toda la noche en la nevera y no preparo las croquetas hasta el día siguiente, aunque con dejar enfriar la masa es suficiente.

Y ahora, la parte divertida. Se pone en la mesa de trabajo un plano con harina, otro con huevo batido y otro con pan rallado. Con ayuda de un tenedor cortamos pequeñas porciones de la masa y las enharinamos mientras le damos forma. Luego las mojamos en el huevo y, por último, las embadurnamos en pan rallado. Repetimos el mismo proceso con toda la masa procurando que todas las croquetas sean de un tamaño similar.

Como con estas cantidades de ingredientes salen muchas croquetas, éste es el momento en que podemos seleccionar cuáles se van a freír y cuales se van a congelar.

Las que se vayan a cocinar en el momento se fríen en abundante aceite de girasol caliente hasta que queden doraditas. (En este último intento las he frito en aceite de oliva y también han quedado estupendas). Al sacarlas de la sartén se colocan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite… y listas para comer.
(Receta de Mamá Isabel)

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